Con un carácter un poco más crítico, Partiquino da cuenta de la importante destrucción del medio ambiente que ha generado el ser humano por la insistencia del progreso y el desarrollo. Las drásticas y trágicas consecuencias que esto ha acarreado, ha producido que sus efectos se sientan incluso en lo cotidiano el día a día. El autor incentiva al lector a concientizarse respecto al tema, y no permanecer pasivo ante la inminente destrucción que puede afectar a la humanidad, a menos que “por un pelo” se salve.
Frente a los prejuicios y la sobrevaloración con Estados Unidos y Europa, respectivamente, la idea de que uno es más o menos culto que otro se rompe en esta crónica de Partiquino, donde demuestra y plantea que en realidad debiéramos cuestionarnos nuestros propios hábitos y realidad. Si la creencia indica que quienes leen más son europeos y cultos, el autor lo desmiente citando algunos estudios que demuestran lo contrario. Frente a estas creencias, Partiquino invita a la duda.
En esta crónica, Partiquino hace un breve repaso por la obra de Beckett, de las cuales, la más destacada y conocida ha sido ‘Esperando a Godot’. Para Partiquino, el hermetismo del dramaturgo ha impedido parcialmente la comprensión de su obra, y su lejanía de mundo social lo ha convertido en un ser al menos misterioso. De esto, una joven decide escribir su biografía completa, historia que el autor cuenta mientras reflexiona sobre los temas que carga Beckett.
En busca de una respuesta a la pregunta por la identidad latinoamericana, Partiquino ahonda en la literatura y las formas en que esta no ha podido dar cuenta de una identidad común y transversal. La búsqueda en personajes de Cortázar y García Márquez, será insuficiente si se limita, según cuenta, a buscar esta identidad dentro del Boom latinoamericano. Será por otra parte, Simeón Torrente, personaje de una novela del escritor Alvaro Salom Becerra, el cual cumplirá con algunas características simples que permitirán a cualquier lector identificarse en él.
Mediante la crítica, Partiquino cuestiona las estrategias publicitarias que incitan al consumidor a comprar constantemente objetos que no necesitan, con el pretexto de ser la última moda. Una crítica que nace en un período de incipiente tecnología, y que trasluce una problemática que en adelantes se manifestará. La propuesta del autor, sin embargo, será informar al consumidor respecto a los elementos técnicos que cumplen sus necesidades prácticas, lo que establece, sería un negocio redondo.
A partir de la lectura del libro “El último aventurero” de Rolf Steniner, Partiquino reflexiona acerca de la labor del mercenario y la guerra. Intentando adentrarse y comprender la psicología de Steiner, así como su modo de sentir frente a la experiencia de la guerra, Partiquino cuestiona los beneficios que esta puede traer a la larga, descartándolos hacia el final, y dejando la invitación a pensar sobre el tema al lector.
A través de la crítica, Partiquino reflexiona sobre la manera en que la sociedad chilena es reflejada en los medios de comunicación, especialmente, a través de la radio. Si bien no puntualiza del todo la crítica, sí pone de manifiesto la irresponsabilidad parcial de los medios para guiar los gustos populares.
En esta crónica, Partiquino recuerda un cuento de Herman Hesse, a partir del cual se cuestiona los aspectos que han sido plasmados en las obras. Si bien se suele pensar que las hazañas más importantes y los actos más heroicos son los principales objetivos del escritor, es preciso conocer a los personajes en su totalidad y en su naturaleza plena. Esto, es con penas y sufrimientos, caídas y errores, y a partir de ahí, desplegar la esencia completa de la vida.
Las consecuencias de la mecanización del trabajo han sido devastadoras según Partiquino, quien critica la forma en que el ser humano ha perdido tiempo y libertad por esclavizarse ante las máquinas. Si bien, en un inicio se pensaba el avance tecnológico como ayuda para que el ser humano pudiera desplegar su ocio y su creatividad, prontamente se cayó en cuenta del reverso de esto, siendo justamente aquello que el autor critica.
Muchas veces, las visitas al museo no son agradables ni placenteras para gran parte del público, sin embargo, sí encuentran satisfacción en contar que estuvieron ahí. Sobre esto, Partiquino establece una reflexión donde se presentan dos situaciones, por una parte la mencionada anteriormente, y por otra, la sensibilidad de encontrarse frente a frente con una obra que muchas veces conecta con el artista y el espectador. Sobre ambas experiencias, Partiquino propone una muestra de humor y realidad.