Crónica escrita para el Diario La Nación. Vodanovic medita sobre las cartas personales y cómo estas, con el pasar del tiempo, han ido desapareciendo poco a poco.
En un repaso por el género epistolar, Partiquino da cuenta de la dificultad, no menor, de hacer cartas. Un escrito al que todos aspiran en algún momento de sus vidas, que con detalle, esperan darle el toque correcto y la palabra precisa, y sin embargo, en la práctica la tarea es más compleja de lo que parece. El autor menciona varios autores que, publicando sus cartas exponen gran parte su vida íntima, cubriendo el morbo que yace en todos, y que los motiva a querer saber más del otro. Sin embargo, el tema troncal radica sin duda, en no subestimar la escritura epistolar, que aunque todos lo intenten, no a todos les queda.
Para Partiquino, cada época tiene una forma de rendir homenaje y de recordar a los grandes de la historia. Entre estos, una variedad de sujetos, desde artistas hasta científicos, han sido estampados en poleras, inmortalizados en estatuas, y dibujados en libros. Sin embargo, para el autor, hay algunas formas que para él son más complacientes para permanecer en la historia cotidiana de las personas, y con algo de humor, reflexiona sobre esto.