En esta reflexión, Partiquino se cuestiona por qué en el ámbito musical, siempre se prefiere la música ya conocida, la antigua o la familiar, en desmedro de la nueva emergente. Entiende que, a diferencia de otras áreas, mientras más añosa sea la pieza, más valor adquiere al oído, y que, una vez pase el tiempo, la actual música será comprendida como hoy se hace con la antigua.