En esta reflexión, Partiquino escribe sobre el autor suizo Herman Hesse. El carácter altamente biográfico de esta crónica, no impide introducir una reflexión en torno al mérito literario de este autor, que según Partiquino, radica en su sensibilidad para reflejar la adolescencia. Esta misma, será la definición con la que Vodanovic interpretará tanto al Hesse escritor, como sujeto, considerándolo un eterno adolescente.
Ahondando en la naturaleza de los animales, Partiquino resalta especialmente la conducta del lobo, que relacionada a la mala fama, es castigada por la historia. Sin embargo, el autor intenta reivindicar parte del carácter de este animal, que, comparándolo con el del ser humano, deja en duda la real animalidad del lobo, versus la civilización del ser humano.
En esta crónica, Partiquino recuerda un cuento de Herman Hesse, a partir del cual se cuestiona los aspectos que han sido plasmados en las obras. Si bien se suele pensar que las hazañas más importantes y los actos más heroicos son los principales objetivos del escritor, es preciso conocer a los personajes en su totalidad y en su naturaleza plena. Esto, es con penas y sufrimientos, caídas y errores, y a partir de ahí, desplegar la esencia completa de la vida.