La sospecha a la que son sometidos los artistas, es el tema del que se encarga parcialmente Partiquino en esta crónica, donde reflexiona sobre la histórica duda puesta sobre toda clase de artista. El cuestionamiento sobre su mundo interior y cómo este desarrolla muchas veces aislado del resto, es el punto conflictivo que suele perseguir a cualquier creativo, y que Partiquino critica y al mismo tiempo, problematiza.
En esta crónica, Partiquino reflexiona sobre la necesidad del ser humano de ser recordado a través de los epitafios. La diversidad de escritos que se han creado, manifiestan en parte el espíritu y la personalidad del sujeto en cuestión, que muchas veces expresa la necesidad de ser recordado con humor, con inteligencia, o con alguna cualidad que desee destacar.
Es sabido que Las Vegas es un lugar de dispersión, pero sobre todo, de juegos de azar. Sobre esto, Partiquino cuenta una particular experiencia en aquel lugar, donde, lleno de prejuicios, desprecia una costumbre que asume ‘gringa’, sin embargo, rápidamente se inserta en aquel espacio, sin darse cuenta del derroche en el que cae.
Entre 1991 y 1998, Sergio Vodanovic publicó quincenalmente en La Nación en su sección de opinión, llegando a escribir más de doscientas columnas para este medio. De una extensión mayor y en ocasiones acompañadas de una imagen fotográfica, estas crónicas recibieron el título de “Racontos”. La revisión del pasado de estos textos siempre se realiza anclándose en el presente, a veces con nostalgia y siempre con una visión muy crítica de la realidad. Estos escritos están firmados al comienzo de la columna con su nombre y al fin señalan su profesión: dramaturgo. Escribir definiéndose como hombre de teatro implicaba para Vodanovic un profundo compromiso con la reflexión sobre la contingencia que encuentra su sentido en la recepción. En una entrevista con la académica Marjorie Agosín, Vodanovic afirma: “Yo creo que una de las posibilidades que te da el teatro, y por lo menos es lo que a mí me interesa, es dirigirte a tus pares. Cuando escribo teatro me estoy dirigiendo a un público que creo que conozco, o sea la gente como yo.” (68). La subjetividad que se construye en estas crónicas se define por su trabajo como artista y por la distancia que le da experiencia, en una escritura en la que se superponen las temporalidades para expresar una visión de la realidad con críticas duras y explícitas, muy agudas y que en una lectura actual resultan tremendamente vigentes. Vodanovic denuncia la corrupción, la falsedad de la estructura democrática del Chile postdictatorial, indaga en las diferentes dimensiones de violencia en la sociedad neoliberal y se abisma con el crecimiento desmesurado y desigual
Crónica escrita para el Diario La Nación. Vodanovic celebra los 50 años del Teatro de Ensayo; recorre su historia y comenta su aporte a la dramaturgia nacional.
Crónica escrita para el Diario La Nación. Vodanovic reflexiona en cuanto al trabajo de escritor en la sociedad y cómo está desprovisto de la categoría de trabajo, más bien es visto como un pasa tiempo y, por tanto, no es tomado con la seriedad correspondiente.
Crónica escrita para el Diario La Nación. Vodanovic comenta su recorrido por la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, y cómo este espacio mantiene las huellas del poeta para todo público.
Crónica escrita para el Diario La Nación. Vodanovic comparte su experiencia en el Estado de Nueva York, Estados Unidos. En donde dejó de fumar bajo las circunstancias más peculiares.
Crónica escrita para el Diario La Nación. El texto se entrelaza con una crítica literaria periodística de cine, enfocándose en la película “La Frontera” (1991) de Ricardo Larraín.