Hay un problema latente dentro del teatro y la cultura nacional, donde el primero debe adaptarse al segundo de acuerdo al lugar en el que se presente. Este problema, expresa Partiquino, requiere ser revertido manteniendo la originalidad de cada obra, y entendiendo en esta diversidad de cosmovisiones la identidad de cada territorio. Frente a la crítica por lo extranjero y lo envasado, el teatro debe funcionar como una resistencia a lo maleable de la cultura frente al exterior. La valoración de lo propio, más que su imposición.